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Entre el pasado y el futuro del IMSS

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Fotos: Melissa Santos, Sandra Redmond, IMSS. Fotos: Melissa Santos, Sandra Redmond, IMSS.

En el marco del XVII Congreso Internacional Hospital del Futuro, SMAES

HospitalesDeMexico.mx / LaSalud.mx .- Dentro de los temas abordados durante el XVII Congreso Internacional Hospital del Futuro. “Re + Integrando la Atención en Salud”, organizado por la Sociedad Mexicana de Arquitectos Especializados en Salud (SMAES), destaca el análisis que realizó el maestro José Antonio Olivares Godínez, Director de Administración del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sobre el pasado y el futuro de esa institución.

En su ponencia, el especialista informó que en 1944 el Instituto Mexicano del Seguro Social tenía 375 mil 527 derechohabientes. 75 años después, el IMSS cuenta con 68 millones 158 mil 455 derechohabientes, es decir que se registró una tasa de crecimiento de 19 mil 71 por ciento. 

Al respectó hizo las siguientes interrogantes: “¿Cómo es que alguien y con qué capacidades puede enfrentar el reto de diseñar una institución de esa envergadura?, ¿cómo se pensó esta organización?, ¿cuáles son los principales pensamientos que tuvo quien se le encomendó crear esta institución? De ello surge la creatividad, la capacidad. Los elementos que le han dado este crecimiento al IMSS, son sin duda, la calidad de los servicios que hemos alcanzado en algunos momentos en la atención médica”

Para abordar la situación pasada y futura del Instituto, explicó que en México se tienen cinco transiciones: una demográfica, una social, una epidemiológica, una tecnológica y una cultural que nos enfrentan a los retos del futuro.

Explicó que, en la transición demográfica, en 1950, alrededor de la época de creación del Seguro Social, existía una población de 26 millones. Ahora se tiene proyectado para 2050, 148 millones 134 mil 871 personas, lo que implica una tasa de crecimiento de 456 por ciento en 100 años.

“¿Qué esperamos en este cambio demográfico? En ese periodo hay una disminución en la natalidad y la mortalidad. La población joven tiene tendencias encontradas: crece más la población adulta y menos la joven. La esperanza de vida es de 74 años. Hay muchas enfermedades crónicas, algunos pacientes han superado los 100 años de vida. Hay discapacidad y dependencia, de tal sentido que se nos suma el reto demográfico. Atención óptima y eficiente con una población con una expectativa de vida más elevada y con una mayor participación de personas de la tercera edad”, y continúa:

“En cuanto a la transición social hay polarización, diversidad cultural y económica, pobreza, pobreza extrema y marginación. Desplazamiento de lo rural a las grandes ciudades. Concentración urbana, mayor promedio de escolaridad, migración de población con mejor preparación. Las personas tienen más de un trabajo para superar los problemas de la vida, realizan trabajos independientes, hay una creciente informalidad, se emplea el outsourcing como mecanismo de mercado, trabajos independientes y mayores riesgos de trabajo. El ser humano pasó de ocupar cuatro o cinco horas al día para sobrevivir, a más de 12 horas para sobrevivir.

“En género hay mortalidad materna, feminización de áreas de trabajo con bajos salarios, reducción del número de hijos; en población indígena, 61 por ciento se encuentra en las zonas urbanas. Algunos seguros cubren cosas de salud completamente y otros no, solo parcialidades. En inseguridad priva en la sociedad la violencia, homicidios y accidentes. Esto nos genera un segundo reto, consolidación de todas las capacidades de los componentes críticos de las unidades hospitalarias para lograr mejoras sociales más equitativas y sustentables a través de los servicios de salud y sus resultados”.

Con respecto a la transición epidemiológica, el Director de Administración del IMSS indicó que “creemos que hemos superado las enfermedades por infecciones, pero luego aparecieron enfermedades crónicas y están volviendo enfermedades emergentes. Riesgos de enfermedades ambientales asociadas a sustancias, partículas, cambios climáticos y psicosociales. Estilos de vida, sedentarismo, alimentación, adicciones, conductas, problemas metabólicos y hereditarios, síndrome metabólico, glucosa elevada, hiperlipidemias y nos lleva unidades médicas deficientes con énfasis en la promoción y prevención”.

En la transición tecnológica se desconoce a dónde nos lleva la tecnología, pero sin lugar a dudas es que se pasará a servicios de menor costo, mayor productividad y mayor disminución de los riegos.

Ejemplificó que en 1964 se hicieron 61,242 electrocardiografías. Ahora se hacen más de 2 millones 611 718. El reto es la incorporación de tecnología de frontera en equipamiento y procesos. Pensamos meter robots, reducir la estancia post operatoria, hacer énfasis en la medicina nuclear y genómica.

En cuanto a la transición cultural, dijo que se hace patente la asociación de funcionalidad con identidad. En 1948 arquitectos ingeniosos construyeron inmuebles en los que se integraba el diseño arquitectónico con la propuesta escultórica y pictórica. Eso nos lleva a un siguiente reto, promoción desde la obra arquitectónica, de la identidad y sentido de pertenencia de la población derechohabiente. Afirmó que lo que se quiere hacer es que todas las obras que se realicen en este sexenio, tengan elementos que se identifiquen según las culturas o el asiento donde serán ubicadas.

De tal manera que, en lo demográfico, será necesario proporcionar atención eficiente a mayor estructura de la población; en la social, lograr una mejora en la equidad social a través de los servicios de salud proporcionados por el Instituto; en lo epidemiológico, disponer de unidades médicas suficientes, con énfasis en la promoción de la salud y prevención de enfermedades. En lo tecnológico, desarrollar infraestructura y tecnologías de frontera y en lo cultural, promover la identidad institucional a través de la incorporación del arte en los hospitales.

Para para afrontar esos retos, detalló que “tenemos en régimen ordinario mil 812 unidades de atención de las cuales 1520 son de primer nivel, 249 de segundo y 25 unidades de tercer nivel o Unidades Médicas de Alta Especialidad, en las que atienden 80 mil médicos, 130 mil enfermeras. Somos en total, 459 mil trabajadores en el Instituto. Tenemos 34 mil 72 camas censables, 42.2 millones de población derechohabiente. Tenemos 0.69 camas por mil derechohabientes. Tenemos 0.15 consultorios de medicina familiar por mil derecho habientes, esto es lo que tenemos.

“¿Cómo enfrentamos estos problemas? De 1980 hasta 2003 teníamos capacidad para atender a los derechohabientes y después se desbordó. Y vemos que en los hospitales estamos atendiendo donde podemos. ¿Qué origino esta carencia? Ahí es donde hablamos del pasado: la inversión que debía haber recibido el instituto entre 2004 a 2018 fue muy errática y eso lo tenemos que cambiar para superar las condiciones del Instituto y tenemos que acercarnos a una continuidad para superar la tendencia”.

Comparó que actualmente se tienen 1.4 camas por cada mil habitantes mientras que Japón tiene 13 camas por cada mil.  “Tenemos que superarlo y pasar de 0.69 camas a llevarlo a 1, que equivale a 20 mil 105 camas en 2024” Y continuó: “¿Cómo vamos a lograrlo?: atendiendo las necesidades inmediatas de reposición de unidades médicas mediante una política de inversión en materia de equipamiento, infraestructura y recursos humanos que considere nuevos esquemas de desarrollo y de financiamiento, así como su gestión y seguimiento.

En ese orden de ideas, aseguró que se realizarán entre otras acciones: establecimiento de un comité de política de inversión, considerar proyecto ejecutivo, aplicar anticipo al tener 10 por ciento de avance en obra, actualización de la norma constructiva, plan de infraestructura sexenal, reorganización del área de infraestructura, y supervisión externa y acompañamiento en las gerencias de proyectos de obra y construcción.

También manifestó que se impulsarán modelos de gestión de vanguardia en los que se incluyen el pleno aprovechamiento de la oferta hospitalaria a través de esquemas innovadores como son hospitales de tiempo completo, telemedicina, médico en el celular, y convertir camas no censables en camas censables para asegurar el funcionamiento necesario de las unidades hospitalarias.

“De acuerdo a la realidad, lo que se hará será reducir a un año el tiempo de elaboración de proyectos y de dos a cinco años de construcción de la obra. Estamos pensando entregar 116 hospitales y 132 unidades médicas familiares. Vamos a transitar a modelos de medicina a través de telefonía celular, la telemedicina, para que los médicos puedan acercarse la información y para que puedan levantar la vista para sus pacientes”, concluyó el maestro José Antonio Olivares Godínez.

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